La suma de los detalles que visten el rostro que lo adornan nos hacen ser quienes somos y por lo mismo nos hacen unicos.
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Mi nombre es Analía Stancato. Nací en 1978 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pero viví desde muy chica en la ciudad de Córdoba, en donde actualmente resido.
En el año 1999, egresé de la Escuela Provincial de Bellas Artes Dr. Jóse Figueroa Alcorta. Allí obtuve el título de Perito y Profesor de Artes Plásticas que me permitía ejercer la docencia en nivel Primario, Medio y Terciario. Sin embargo, siempre fue una opción para mí el trabajo de taller, dedicándome desde los primeros años de mi formación superior al retrato en lápiz.
En distintas oportunidades tuve ocasión de exponer mis obras, lo cual me permitió un contacto con el público a través del cual pude desarrollar la actividad de realizar, a partir de fotografías, retratos a pedido.
Mi fascinación por el retrato se debe, en parte, a que siento que, en un dibujo, uno no capta sólo una emoción del momento, se va más allá, aún sin buscarlo, se escarba más profundo. Si pudiéramos detenernos, observarnos y comunicarnos con la mirada y no tanto con lo que decimos con nuestras palabras, a lo mejor nos entenderíamos más. La mirada no miente, está ahí, transparente, con todo lo bueno y todo lo malo. Y esta sinceridad que descubro en cada retrato que hago es lo que me atrapa y me sigue alucinando.
En esta técnica, tan sencilla y a su vez tan hermosa, la luz y la sombra conviven en un juego constante, se nutren la una de la otra y, en esa batalla, logran cautivar al espectador. Un simple brillo en unos ojos oscuros basta para iluminar y dejar al descubierto el alma de una persona. Todo nace de ahí, de la mirada… puede decir tanto sin pronunciar palabra. Y los que menos dicen, los que no son escuchados, guardan las palabras en los ojos y con una sola mirada estremecen el alma, te atraviesan, te duelen.